Habitantes de Nueva Esparta cansados de apagones y servicio eléctrico inestable
En los últimos 15 días (desde que arrancó la temporada alta) los habitates de Nueva Esparta han podido comprobar en sus propios negocios, industrias y viviendas, como los vaticinios y malos augurios que se venían escuchando acerca de la degradación del servicio eléctrico se han convertido en una desagradable realidad.
No pasa día alguno sin que haya un corte eléctrico de dimensiones considerables en la isla, y en algunas urbanizaciones el problema parece ser aún más grave, ya que a la hora de alto consumo, es ya casi una fija que haya un apagón.
La “caradura” de los políticos es asombrosa, según ellos hay que reducir el consumo. Ellos son los que hace unos años creyeron que repartiendo bombillos de bajo consumo se resolvía el problema, y aún no se dan cuenta de que la población fija del estado se ha incrementado radicalmente, que se han construido muchos complejos habitacionales y que aún hay muchos más en construcción, por lo que el problema no se puede arreglar repartiendo bombillitos y por cierto que hace ya mucho tiempo que tampoco los reparten.
En resumidas cuentas, la población fija se ha incrementado en al menos (según las cifras más conservadoras) en un 12% en los últimos 10 años, y la isla se ha convertido uno de muy pocos destinos accesibles para el venezolano de clase media, por lo cual cada temporada recibimos una población que triplica la ya existente.
¿Que hay que hacer para que nuestros políticos entiendan que reduciendo el consumo no hay manera de salir del problema?
En definitiva, debido a que ya tengo mucho tiempo dejándome tomar el pelo con esto de los servicios en nuestro estado, he llegado a la conclusión de comprar una “plantica eléctrica”, aunque sea para mantener la nevera funcionando y poder encender mi computador para seguir escribiendo estos artículos de cuando en cuando.
Fíjese usted mi querido lector que la primera vez que me pidieron Bs. 300.000 (de los viejitos) por un U.P.S. (Uninterruptable Power Suply) que aunque parezca complejo no es más que un aparatico algo más sofisticado que una batería al cuál conectar la PC por si se va la luz, creí que me estaban estafando. Hoy en día luego de un par de años de uso, puedo decirle que hay pocas cosas que hayan sido tan productivas en mi oficina, ya que ese aparatico me ha salvado de perder muchas horas de trabajo que indudablemente valen muchísimo más de lo que costó. El aparato tiene un solo defecto y es que hace un pitido cada 10 segundos cuando no hay corriente. Pues ese pitido es ya un sonido tradicional últimamente.
Así que “agárrese de la brocha que el loco se llevó la escalera” y acostumbrese a vivir en las tinieblas, lo que por cierto hacemos más a menudo desde que el cambio horario nos puso a consumir media hora más de electricidad diariamente. Y no me venga usted con eso de que ahora se va a dormir más temprano porque sin duda desde entonces todos nos acostamos media hora más tarde. Ahí les dejo eso!


